sábado, 15 de diciembre de 2012

El diario de Noah

-¿Te quedarás conmigo?
+¿Quedarme contigo? ¿Para qué? ¿Para estar todo el tiempo discutiendo? 
-Eso es lo que hacemos, discutir. Tú me dices cuando soy un maldito arrogante y yo te digo cuando das mucho la tabarra, y lo haces el 99% del tiempo. Sé que no puedo herir tus sentimientos porque tienen un promedio de dos segundos de rebote y otra vez vuelves a la carga. 
+¿Entonces qué?
-Pues que no será fácil, va a ser muy duro. Tendremos que esforzarnos todos los días y quiero hacerlo porque te deseo. Quiero tenerte para siempre, tú y yo todos los días.




¿Te suena? 





lunes, 23 de julio de 2012

El regalo


Los copos de nieve danzan al son de los villancicos mientras caen para agolparse frente a su ventana. Hay muñecos de nieve y puestos de chocolate caliente. Cuando enfrenta la mirada con ese paisaje, siente un cosquilleo que anuncia un día especial. Aunque la decisión fue difícil, no se arrepiente al observar ese brillo de ilusión en su mirada.
Hace pocas horas que ha colocado el regalo bajo el árbol de Navidad, envuelto en papel rojo con un lazo dorado. Una tarjeta reza el nombre de Gabriel, escrito en cursiva y con las debidas felicitaciones por haber sido un niño bueno. Elena sonríe y se sienta en el sofá a esperar. Son las seis de la mañana del veinticinco de Diciembre y su hijo pronto despertará.
Toma entre sus manos por última vez esa carta a Santa Claus que el pequeño le dio y la revisa una y otra vez. Videojuegos, consolas y juegos de ordenador. Un juego de mesa se ha colado entre la enumeración de vías a la realidad virtual, pero es la versión moderna de uno antiguo que cuenta con un soporte electrónico, por lo que no se diferencia tanto del resto de propuestas. Suspira y lo dobla por última vez.
A veces, sin querer, vuelve la vista atrás y se ve a sí misma bajo el árbol de Navidad, rompiendo sin piedad paquetes y paquetes con un contenido en común: ilusión. Sus padres, con la mirada disfrazada de sorpresa, la observaban sentados en el viejo sofá rojo, cogidos de la mano. Después, ella corría y saltaba al regazo de su padre, quien le contaba viejas hazañas de cuando, según él, era ayudante de Santa Claus.
Recuerda con especial cariño aquel veinticinco de Diciembre en el que, al abrir su regalo, encontró un caballito de madera que la miraba sonriente. Automáticamente se sentó sobre él y no bajó en el resto del día. Fue vaquera, fue princesa rescatada por un bello corcel, fue caballera de la mesa redonda. Aquel día su imaginación surcó rincones insospechados, volando más alto que cualquier nave espacial de un videojuego. Por la noche, antes de acostarse, le escribió un nombre en el lomo, un nombre robado del libro que su padre guardaba en la mesilla de noche: Hamlet
Aquel caballito fue su más fiel compañero de la infancia. Los demás niños la visitaban para poder cabalgarlo, pues era la envidia de todo el pueblo. Con los años, la niña fue creciendo, mientras que el caballito se quedó igual de pequeño, por lo que lo destinaron sin remedio al cementerio de los objetos inservibles donde fue enterrado bajo capas de polvo.
Con la mirada húmeda, regresa al presente y observa el reloj. Las siete y media, es hora de despertar a Gabriel. Se acerca a su habitación y le susurra al oído que Santa ha pasado por casa y ha dejado regalos. Él responde que hace tiempo que no cree en el viejo de rojo mientras se levanta y corre al salón, revisando mentalmente todo lo que debería aguardarle bajo el árbol. Su madre lo sigue con una sonrisa tranquila, llena de confianza y se sienta en el mismo sofá donde le ha esperado para mirar como rompe ese papel rojo con la cinta dorada.
-¡Esto no tiene la forma de nada de lo que he pedido!-grita Gabriel-¡Es demasiado grande!
Su padre, quien acaba de aparecer, le ordena que sea educado mientras intercambia una mirada de curiosidad con su esposa. No, definitivamente el paquete no tiene forma de videojuego y eso no es lo que había acordado con ella.  Aguarda unos instantes en los que va viendo como un viejo caballito de madera renace de entre el papel que lo envolvía, mirando con ojos brillantes el mundo, recuperando esa magia que había perdido con los años. En su lomo el esbozo de tinta ha sobrevivido a los años. Por siempre sería Hamlet.
-¡¿Qué es esto?!-exclama ofendido Gabriel- ¿Qué me has regalado?
-Infancia-responde su madre- Te he regalado infancia.

lunes, 2 de julio de 2012

Me confieso.

Me gusta andar sólo cuando no tengo destino y el camino siempre se me queda corto. A veces me siento en la terraza cuando llueve y si no me ve nadie, ando descalza por el césped. Si pienso demasiado, creo que me estoy volviendo loca y les pregunto a mis perros lo que opinan al respecto. No me gustan las discotecas, no me gustan los conciertos, ni me gustan los cubatas (aunque bailo, canto y de vez en cuando vuelco). Si veo películas raras, es para sentirme realizada. Que no digo que no sean arte, pero también lo es el culo de Ashton y aún no lo he visto por Cannes. Aunque de mi armario sólo he vestido la mitad, pierdo el control en rebajas y para no responsabilizarme de mis actos me declaro enferma mental. Si me inspiro, es porque tengo que estudiar y si estoy echada en el sofá siempre pierdo el cajón de las ideas. No sé si lo mío es la publicidad, ni sé si hay algo que sea lo mío. A veces me gustaría dejar de buscarle a todo el sentido y probar a vivir sin más. Que sí, que soy rara, que mi cabeza funciona regular. Que ni yo misma me entiendo, que me soy desconocida y de vez en cuando me sorprendo. Ando siempre buscando respuestas: si no las hay, me las invento y si no hay preguntas, también me las invento. Lo de fumar es una excusa para divagar: en veinte caladas manejo diversas teorías sobre el universo, desde el origen del Big Bang hasta el porqué de tus hoyuelos. Que si tengo frío, tiemblo y si dudo, tiemblo más. Vivo en diferido como extremoduro y no te sé sintonizar. Pero de rarezas se hace este mundo en el que todos nos dejamos llevar. Los sentimientos son de débiles y ¡ay! si nos pusiéramos a contar...


domingo, 20 de mayo de 2012

LIVE, LOVE, LAUGH


Si la vida es mala, disfraza tu suerte, busca sonrisas en aquellos que te merecen. Ríete del ayer pero no lo castigues, dale la mano al futuro que viene cargado de nuevos amaneceres. Llena el vaso del tiempo con tardes en el parque, cervezas con amigos, locuras a veces y otras sensateces, con momentos esporádicos que tu memoria congela e ideas espontáneas que sin pretenderlo son las mejores. Abrazos a los que te quieren y te quieros a los que ya lo saben. Besos de caramelo, valor para amar, playas de mil colores y esa risa que no puedes parar. Un golpe de estado a la tristeza en todas las naciones, que un nuevo rey las corone: ese que sólo te deja llorar con una sonrisa y prohíbe el dolor de corazones.

Así que no cuentes las horas, no esperes, porque cada minuto se agota y cada posibilidad se ahoga en las dudas que te detienen. Ofrécete algo digno de recordar, persigue tus sueños como si el camino no tuviera piedras y jamás te canses de andar. Construye a cada segundo la nostalgia que mañana te ha de envolver, porque es esa añoranza la prueba más obvia de tu felicidad. Y nunca olvides que si hoy coges de la mano al futuro, en el futuro alguien te cogerá de la mano para recordar juntos, para volver a pasear, para volver a reír, abrazar otra vez y, sobre todo, para decirte te quiero una vez más.



lunes, 14 de mayo de 2012

Algunos días soy tan fuerte que me falta mundo para comerme
y otros me encuentro tan perdida que no sé ni dónde buscarme…
Vivo en diferido como Extremoduro
 y no me sé sintonizar.


viernes, 4 de mayo de 2012

JUDAS


"Regalé mi alma imperecedera
para que nunca más me duela."
Extremoduro.

No lo quiero a la luz de la luna, en el casco histórico y con el mechón detrás de la oreja. No quiero esperarlo, ponerme de puntillas y cerrar los ojos en un ejercicio de romanticismo forzado. No quiero que el puto príncipe me bese con cuidado, sin meterme la lengua y sin morderme los labios. Que no me pida permiso, que no me pida el corazón. Lo quiero contigo, que te de un arrebato y me comas la boca entera sin pedir perdón. Que me desenvuelvas, que rebusques en tus bolsillos, que se pare el tiempo en los seis pisos de ascensor. Que tu puerta sea el comienzo y nunca la despedida. Te quiero así, te quiero judas, te quiero fumándonos los problemas sobre tu colchón. Desnudos. Oliendo a hierba. Sabiendo a vida. Te quiero verde, te quiero fácil, te quiero caliente. Rompiendo pactos, deshaciéndonos las fronteras, prometiendo incumplir cada puta promesa. Vamos a coleccionar errores, vamos a arrepentirnos de lo que dijimos pero nunca de lo que no. Quiero ser tu experiencia, tu prueba de juventud. La consecuencia de una noche, de la siguiente y de la tercera. Que no pare, no quiero ser tu adiós. No quiero la fecha, no quiero el puerto ni quiero el avión. Te quiero aquí, te quiero dentro, te quiero a una llamada y pocos metros. Dejarnos llevar, magrear el plan que compusimos y reinventarnos en cada sonrisa que no te inventas, cada abrazo que nos pone en duda. Tus buenos días.

Y mañana, cuando esto acabe, que vuelva a empezar. No quiero ser la princesa de una torre que no tenga tus sábanas ni la maría en una caja de strepsils.   





sábado, 28 de enero de 2012

Flashbacks that follow...

Anoche estuve escribiendo sobre ti, sobre el chico de mirada clara que me hacía un hueco en su espalda para dormir mientras dibujaba en la mía corazones con el pulgar. El chico que me absorbía la sonrisa y me desconectaba del mundo a medio palmo de su boca cuando nos tumbábamos para contener la vida mientras la vida pasaba sin llamar. Hablaba del tiempo, que cesaba su lucha si me empezabas a besar y se sentaba a esperar que nos deshiciéramos para rehacernos juntos, que nos comiéramos enteritos, sin pensar en el mañana, sin pensar en las razones, abrazándonos las ganas como si fuera lo único palpable en este mundo. Hablaba de tus manos, que se desvestían de locura para vestirme de ternura y tejer en el cielo la luz del día antes de que fuéramos capaces de comprender. Hablaba de cada mancha de tu piel, la escala cromática de tu tez descrita en versos. Tu voz disuelta en armónicos, desde la frecuencia fundamental que era tu risa hasta los tonos suaves que le recitabas a mi oído. Hablaba de tus palabras, hablaba de tus gestos. De nuestras palabras, de nuestros gestos, que te guardaste en la maleta cuando se te escapó el adiós. Que a mí se me extraviaron entre mil lunas llorándote, intentando tejer el ayer de nuevo sobre mi colcha, para tenerte de vuelta, para no desperdiciar un segundo y amarte sin dudas, sin compromisos, sin te quieros que mata la vergüenza.

Anoche estuve escribiendo sobre ti, sobre el chico que pasa sin mirarme, a dos metros de mi rabia, a dos metros de mis dudas, de mis compromisos, del te quiero que mató la vergüenza. Y en esta situación extraña, en la que tú y yo nos volvemos desconocidos, busco el hilo que conecta con el entonces, con la vida pasada, y no hay relación entre los recuerdos y lo que hoy nos hemos convertido. Que me quemaba tu piel y ahora me quema tu ignorancia, que necesitaba tenerte dentro de mí y hoy nos huimos, nos queremos tener lejos, como si cada intento de recuperarnos hubiera hundido más los momentos. Ya no queda nada de nosotros, ya sé me han olvidado los sabores, el olor de tu cuello. Tal vez volvamos a encontrarnos o tal vez residamos por siempre en el olvido, hasta que no quede más del ayer, hasta que de verdad sea como si nunca nos hubiéramos conocido. Y ya no escribiré sobre ti, ya no viviré en ti, ya no serás el chico.


jueves, 12 de enero de 2012

Ideas.

Tienes una idea, la pintas, la coloreas, la dibujas con precisión, la sueñas viva, la sientes, te decides a emprender, vives pensando en ella, la haces parte de tu piel, caminas, no dejas de luchar, no dejas de creer

y te caes, te decepcionas, decides olvidar,

recuerdas, la rescatas, vuelves a emprender, borras los colores y la vuelves a pintar, borras las desilusiones y vuelves a saltar, coges todas las sendas del camino, retrocedes sobre tus pasos pero nunca te paras a descansar, luchas todavía más, crees todavía más, decides que no hay vuelta atrás, que nunca dejarás de intentar,

la ves crecer, la ves cobrar vida fuera de tu mente pero la sientes más tuya que nunca, das la última pincelada, llegas,

la dejas volar.

La vida es una idea, una sucesión de ideas. No es más.



jueves, 5 de enero de 2012

Hoy necesito de ti.

Hoy necesito de ti aunque me sientas lejana. Arráncame con abrazos tanta piel decepcionada y víveme nuevamente, como cuando habitábamos en un beso para cobijarnos de los momentos rotos y lo malo era fugaz en tu cuerpo. El uno dentro del otro éramos invulnerables. Hagamos nueva la pasión desgastada, como cuando el deseo nos robó la vergüenza y nos dio la vida. Y nos entregamos extasiados a amarnos sin mentiras ni disimulos. Cuando no existíamos ni tú, no yo, cuando nació aquel nosotros que nos decía que siempre sería la razón que le daría alas al alma. Éramos un sentimiento inmortal que sin porqués se murió y no puede doler más echarte de menos. Puede que el tiempo te olvide, pero aunque yo olvide al tiempo, a ti no podré olvidarte. Hoy necesito de ti aunque me aleje por ti. Me convierto en prescindible porque no sé prescindir. Lo siento, porque te siento…

José Ramón Marcos Sánchez



lunes, 2 de enero de 2012

Diez consejos para ser feliz.

"La vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla."
Jorge Santayana.

1. Olvida todos los planes de construir una máquina del tiempo. El arrepentimiento debería ser ilegal. No existen los errores, sólo las moralejas.

2. Ama, ama, ama. A tu familia, a tus amigos, a tus perros, a la panadera que te saluda todos los días, al viejo que se sienta siempre en el mismo banco, al vecino que se queja de la música, al profesor que logra captar tu atención. Ama todo cuanto te rodea. Cualquier pequeño gesto es susceptible de ser echado de menos.

3. No te creas el mito de que siempre hay que perdonar. Si es por orgullo, hazlo. Si es por dignidad, quiérete un poco, joder. Tatúate la lección y olvida el golpe. Los años te darán años para olvidar.

4. Sufre, sufre mucho. Para estar vivo hay que sufrir. Para disfrutar de la luz, hay que conocer la oscuridad. Llora, patalea, quéjate. Fracasa de vez en cuando, no todo puede ser bonito. Del dolor se aprende, las heridas cicatrizando son el mejor profesor que tenemos.

5. Ama, ama, ama más. Folla, grita, araña. No te reprimas. Ama con el corazón o ama con las ansias, pero ama. Tributa la vida. Los placeres naturales siempre son los mejores.

6. No sigas ningún esquema impuesto por la televisión. No cuentes calorías. Come chocolate. Fúmatelo también. No tienes que estudiar si no quieres una oficina, no tienes que ser rico si te cagas en lo material. Permite que tu corazón grite más que la moda.

7. Nunca dejes un te quiero para luego.

8. Que tus sonrisas no sean gratuitas. Busca razones para hacerlo de verdad y, cuando las tengas, haz que el puto mundo se concentre en tus labios.

9. Sigue amando. Decide bien a quién quieres involucrar en tu vida y firma un contrato sin letra pequeña, absolutamente incondicional. No te olvides de estar ahí, no te olvides de demostrar. Al fin y al cabo, tu felicidad reside en la de esas personas.

10. Y olvida ya esa puta máquina del tiempo. Es lo más importante, la clave. Siempre hemos oído hablar de trenes: de los que se pierden, los que no pasan dos veces, los que nos subimos, los que dejamos marchar. Joder, no hay estaciones, no hay bancos para sentarnos a esperar cómo pasa la vida. Si te equivocas, no mires atrás. Viajamos en un solo tren que cogemos en el momento de ser concebidos y que no para en ningún momento mientras vivimos. Esa es la única oportunidad que existe, ¡la de la vida!