Todavía me meto en la cama junto al cúmulo de pensamientos absolutamente innecesarios e inútiles que tienen como único objetivo recrearme en mi dolor. Maldito condicional de estructura imposible, maldito pasado irreal. Se me empieza a olvidar como se vive para delante.
Introspección en el alma debería ser la solución. Con entenderme, más que suficiente. Saber por qué estoy así, por qué me martirizo. Yo soy fuerte ¿no? No dependo de las personas, dependo de mí misma. El entorno me afecta cuánto quiera que me afecte, me vinculo a las personas cuánto quiera vincularme. Los sucesos, suceden. Aunque a veces cueste asumirlo, no siempre hay una razón, un fin positivo. La mala suerte no es un medio. Es desdicha, son consecuencias que no tienen por qué ir a parar a buen puerto. Por eso es mala. Buscarle la razón secreta, interpretarla como una fase estratégica de un plan superior, no es más que un síntoma de debilidad. Sí, los sucesos suceden como les da la gana, pero yo también los asumo como me da la gana y si los problemas se me quedan grandes, me crezco un poquito y a ver quién puede más.








