domingo, 20 de mayo de 2012

LIVE, LOVE, LAUGH


Si la vida es mala, disfraza tu suerte, busca sonrisas en aquellos que te merecen. Ríete del ayer pero no lo castigues, dale la mano al futuro que viene cargado de nuevos amaneceres. Llena el vaso del tiempo con tardes en el parque, cervezas con amigos, locuras a veces y otras sensateces, con momentos esporádicos que tu memoria congela e ideas espontáneas que sin pretenderlo son las mejores. Abrazos a los que te quieren y te quieros a los que ya lo saben. Besos de caramelo, valor para amar, playas de mil colores y esa risa que no puedes parar. Un golpe de estado a la tristeza en todas las naciones, que un nuevo rey las corone: ese que sólo te deja llorar con una sonrisa y prohíbe el dolor de corazones.

Así que no cuentes las horas, no esperes, porque cada minuto se agota y cada posibilidad se ahoga en las dudas que te detienen. Ofrécete algo digno de recordar, persigue tus sueños como si el camino no tuviera piedras y jamás te canses de andar. Construye a cada segundo la nostalgia que mañana te ha de envolver, porque es esa añoranza la prueba más obvia de tu felicidad. Y nunca olvides que si hoy coges de la mano al futuro, en el futuro alguien te cogerá de la mano para recordar juntos, para volver a pasear, para volver a reír, abrazar otra vez y, sobre todo, para decirte te quiero una vez más.



lunes, 14 de mayo de 2012

Algunos días soy tan fuerte que me falta mundo para comerme
y otros me encuentro tan perdida que no sé ni dónde buscarme…
Vivo en diferido como Extremoduro
 y no me sé sintonizar.


viernes, 4 de mayo de 2012

JUDAS


"Regalé mi alma imperecedera
para que nunca más me duela."
Extremoduro.

No lo quiero a la luz de la luna, en el casco histórico y con el mechón detrás de la oreja. No quiero esperarlo, ponerme de puntillas y cerrar los ojos en un ejercicio de romanticismo forzado. No quiero que el puto príncipe me bese con cuidado, sin meterme la lengua y sin morderme los labios. Que no me pida permiso, que no me pida el corazón. Lo quiero contigo, que te de un arrebato y me comas la boca entera sin pedir perdón. Que me desenvuelvas, que rebusques en tus bolsillos, que se pare el tiempo en los seis pisos de ascensor. Que tu puerta sea el comienzo y nunca la despedida. Te quiero así, te quiero judas, te quiero fumándonos los problemas sobre tu colchón. Desnudos. Oliendo a hierba. Sabiendo a vida. Te quiero verde, te quiero fácil, te quiero caliente. Rompiendo pactos, deshaciéndonos las fronteras, prometiendo incumplir cada puta promesa. Vamos a coleccionar errores, vamos a arrepentirnos de lo que dijimos pero nunca de lo que no. Quiero ser tu experiencia, tu prueba de juventud. La consecuencia de una noche, de la siguiente y de la tercera. Que no pare, no quiero ser tu adiós. No quiero la fecha, no quiero el puerto ni quiero el avión. Te quiero aquí, te quiero dentro, te quiero a una llamada y pocos metros. Dejarnos llevar, magrear el plan que compusimos y reinventarnos en cada sonrisa que no te inventas, cada abrazo que nos pone en duda. Tus buenos días.

Y mañana, cuando esto acabe, que vuelva a empezar. No quiero ser la princesa de una torre que no tenga tus sábanas ni la maría en una caja de strepsils.