martes, 1 de noviembre de 2011

Mi monstruo.

Yo conozco a un monstruo de mirada transparente y corazón de arena. Es un monstruo temido más que fantasmas, brujas y vampiros. Destruye todo a su paso, dejando a sus espaldas un campo gris sembrado de recuerdos. Algunos lo ven hermoso, otros sueñan con detenerlo; también hay quien quiere vencerle. Mi monstruo nos marchita, nos obliga a mirarle a los ojos aún cuando no queremos verlo. Nunca espera y es totalmente imparcial. Los niños no le temen, a veces ni siquiera saben que existe: piensan que son los padres. Pero, cuando lo descubren, todos quieren conocerle. El miedo a él nace con los años, pero en vez de mirar en el armario antes de irnos a dormir, lo buscamos en el espejo. Mi monstruo construye la vida a la vez que la destruye. Aunque le temas, si escuchas sus latidos, tu corazón se acompasa y te permites recordar. Yo conozco a un monstruo que se llama tiempo y, a veces, te hace temblar.