domingo, 10 de febrero de 2013
sábado, 15 de diciembre de 2012
El diario de Noah
-¿Te quedarás conmigo?
+¿Quedarme contigo? ¿Para qué? ¿Para estar todo el tiempo discutiendo?
-Eso es lo que hacemos, discutir. Tú me dices cuando soy un maldito arrogante y yo te digo cuando das mucho la tabarra, y lo haces el 99% del tiempo. Sé que no puedo herir tus sentimientos porque tienen un promedio de dos segundos de rebote y otra vez vuelves a la carga.
+¿Entonces qué?
-Pues que no será fácil, va a ser muy duro. Tendremos que esforzarnos todos los días y quiero hacerlo porque te deseo. Quiero tenerte para siempre, tú y yo todos los días.
¿Te suena?
lunes, 23 de julio de 2012
El regalo
Los copos de nieve
danzan al son de los villancicos mientras caen para agolparse frente a su
ventana. Hay muñecos de nieve y puestos de chocolate caliente. Cuando enfrenta
la mirada con ese paisaje, siente un cosquilleo que anuncia un día especial.
Aunque la decisión fue difícil, no se arrepiente al observar ese brillo de
ilusión en su mirada.
Hace pocas horas que ha
colocado el regalo bajo el árbol de Navidad, envuelto en papel rojo con un lazo
dorado. Una tarjeta reza el nombre de Gabriel, escrito en cursiva y con las
debidas felicitaciones por haber sido un niño bueno. Elena sonríe y se sienta
en el sofá a esperar. Son las seis de la mañana del veinticinco de Diciembre y
su hijo pronto despertará.
Toma entre sus manos
por última vez esa carta a Santa Claus que el pequeño le dio y la revisa una y
otra vez. Videojuegos, consolas y juegos de ordenador. Un juego de mesa se ha
colado entre la enumeración de vías a la realidad virtual, pero es la versión
moderna de uno antiguo que cuenta con un soporte electrónico, por lo que no se
diferencia tanto del resto de propuestas. Suspira y lo dobla por última vez.
A veces, sin querer,
vuelve la vista atrás y se ve a sí misma bajo el árbol de Navidad, rompiendo
sin piedad paquetes y paquetes con un contenido en común: ilusión. Sus padres,
con la mirada disfrazada de sorpresa, la observaban sentados en el viejo sofá
rojo, cogidos de la mano. Después, ella corría y saltaba al regazo de su padre,
quien le contaba viejas hazañas de cuando, según él, era ayudante de Santa
Claus.
Recuerda con especial
cariño aquel veinticinco de Diciembre en el que, al abrir su regalo, encontró
un caballito de madera que la miraba sonriente. Automáticamente se sentó sobre
él y no bajó en el resto del día. Fue vaquera, fue princesa rescatada por un
bello corcel, fue caballera de la mesa redonda. Aquel día su imaginación surcó
rincones insospechados, volando más alto que cualquier nave espacial de un
videojuego. Por la noche, antes de acostarse, le escribió un nombre en el lomo,
un nombre robado del libro que su padre guardaba en la mesilla de noche: Hamlet
Aquel caballito fue su
más fiel compañero de la infancia. Los demás niños la visitaban para poder
cabalgarlo, pues era la envidia de todo el pueblo. Con los años, la niña fue
creciendo, mientras que el caballito se quedó igual de pequeño, por lo que lo
destinaron sin remedio al cementerio de los objetos inservibles donde fue
enterrado bajo capas de polvo.
Con la mirada húmeda,
regresa al presente y observa el reloj. Las siete y media, es hora de despertar
a Gabriel. Se acerca a su habitación y le susurra al oído que Santa ha pasado
por casa y ha dejado regalos. Él responde que hace tiempo que no cree en el
viejo de rojo mientras se levanta y corre al salón, revisando mentalmente todo
lo que debería aguardarle bajo el árbol. Su madre lo sigue con una sonrisa
tranquila, llena de confianza y se sienta en el mismo sofá donde le ha esperado
para mirar como rompe ese papel rojo con la cinta dorada.
-¡Esto no tiene la
forma de nada de lo que he pedido!-grita Gabriel-¡Es demasiado grande!
Su padre, quien acaba
de aparecer, le ordena que sea educado mientras intercambia una mirada de
curiosidad con su esposa. No, definitivamente el paquete no tiene forma de
videojuego y eso no es lo que había acordado con ella. Aguarda unos instantes en los que va viendo
como un viejo caballito de madera renace de entre el papel que lo envolvía,
mirando con ojos brillantes el mundo, recuperando esa magia que había perdido
con los años. En su lomo el esbozo de tinta ha sobrevivido a los años. Por
siempre sería Hamlet.
-¡¿Qué es
esto?!-exclama ofendido Gabriel- ¿Qué me has regalado?
-Infancia-responde su
madre- Te he regalado infancia.
lunes, 2 de julio de 2012
Me confieso.
Me gusta andar sólo cuando no tengo destino y el camino siempre se me queda corto. A veces me siento en la terraza cuando llueve y si no me ve nadie, ando descalza por el césped. Si pienso demasiado, creo que me estoy volviendo loca y les pregunto a mis perros lo que opinan al respecto. No me gustan las discotecas, no me gustan los conciertos, ni me gustan los cubatas (aunque bailo, canto y de vez en cuando vuelco). Si veo películas raras, es para sentirme realizada. Que no digo que no sean arte, pero también lo es el culo de Ashton y aún no lo he visto por Cannes. Aunque de mi armario sólo he vestido la mitad, pierdo el control en rebajas y para no responsabilizarme de mis actos me declaro enferma mental. Si me inspiro, es porque tengo que estudiar y si estoy echada en el sofá siempre pierdo el cajón de las ideas. No sé si lo mío es la publicidad, ni sé si hay algo que sea lo mío. A veces me gustaría dejar de buscarle a todo el sentido y probar a vivir sin más. Que sí, que soy rara, que mi cabeza funciona regular. Que ni yo misma me entiendo, que me soy desconocida y de vez en cuando me sorprendo. Ando siempre buscando respuestas: si no las hay, me las invento y si no hay preguntas, también me las invento. Lo de fumar es una excusa para divagar: en veinte caladas manejo diversas teorías sobre el universo, desde el origen del Big Bang hasta el porqué de tus hoyuelos. Que si tengo frío, tiemblo y si dudo, tiemblo más. Vivo en diferido como extremoduro y no te sé sintonizar. Pero de rarezas se hace este mundo en el que todos nos dejamos llevar. Los sentimientos son de débiles y ¡ay! si nos pusiéramos a contar...
domingo, 20 de mayo de 2012
LIVE, LOVE, LAUGH
Si la vida es mala,
disfraza tu suerte, busca sonrisas en aquellos que te merecen. Ríete del ayer
pero no lo castigues, dale la mano al futuro que viene cargado de nuevos
amaneceres. Llena el vaso del tiempo con tardes en el parque, cervezas con
amigos, locuras a veces y otras sensateces, con momentos esporádicos que tu
memoria congela e ideas espontáneas que sin pretenderlo son las mejores.
Abrazos a los que te quieren y te quieros a los que ya lo saben. Besos de
caramelo, valor para amar, playas de mil colores y esa risa que no puedes
parar. Un golpe de estado a la tristeza en todas las naciones, que un nuevo rey
las corone: ese que sólo te deja llorar con una sonrisa y prohíbe el dolor de
corazones.
Así que no cuentes las
horas, no esperes, porque cada minuto se agota y cada posibilidad se ahoga en
las dudas que te detienen. Ofrécete algo digno de recordar, persigue tus sueños
como si el camino no tuviera piedras y jamás te canses de andar. Construye a
cada segundo la nostalgia que mañana te ha de envolver, porque es esa añoranza
la prueba más obvia de tu felicidad. Y nunca olvides que si hoy coges de la
mano al futuro, en el futuro alguien te cogerá de la mano para recordar juntos,
para volver a pasear, para volver a reír, abrazar otra vez y, sobre todo, para
decirte te quiero una vez más.
lunes, 14 de mayo de 2012
viernes, 4 de mayo de 2012
JUDAS
"Regalé mi alma
imperecedera
para que nunca
más me duela."
Extremoduro.
No
lo quiero a la luz de la luna, en el casco histórico y con el mechón detrás de
la oreja. No quiero esperarlo, ponerme de puntillas y cerrar los ojos en un
ejercicio de romanticismo forzado. No quiero que el puto príncipe me bese con
cuidado, sin meterme la lengua y sin morderme los labios. Que no me pida
permiso, que no me pida el corazón. Lo quiero contigo, que te de un arrebato y
me comas la boca entera sin pedir perdón. Que me desenvuelvas, que rebusques en
tus bolsillos, que se pare el tiempo en los seis pisos de ascensor. Que tu
puerta sea el comienzo y nunca la despedida. Te quiero así, te quiero judas, te
quiero fumándonos los problemas sobre tu colchón. Desnudos. Oliendo a hierba.
Sabiendo a vida. Te quiero verde, te quiero fácil, te quiero caliente. Rompiendo
pactos, deshaciéndonos las fronteras, prometiendo incumplir cada puta promesa.
Vamos a coleccionar errores, vamos a arrepentirnos de lo que dijimos pero nunca
de lo que no. Quiero ser tu experiencia, tu prueba de juventud. La consecuencia
de una noche, de la siguiente y de la tercera. Que no pare, no quiero ser tu
adiós. No quiero la fecha, no quiero el puerto ni quiero el avión. Te quiero
aquí, te quiero dentro, te quiero a una llamada y pocos metros. Dejarnos
llevar, magrear el plan que compusimos y reinventarnos en cada sonrisa que no
te inventas, cada abrazo que nos pone en duda. Tus buenos días.
Y
mañana, cuando esto acabe, que vuelva a empezar. No quiero ser la princesa de
una torre que no tenga tus sábanas ni la maría en una caja de strepsils.
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